Hermandad de Campoo de Suso

   La Hermandad de Campoo de Suso es un municipio de la comunidad autónoma de Cantabria (España), y pertenece al partido judicial de Reinosa. Se encuentra en la comarca de Campoo-Los Valles. Limita al norte con Polaciones, Mancomunidad Campoo-Cabuérniga y Los Tojos, al este con Campoo de Enmedio y Valdeolea, y al sur con la provincia de Palencia (Castilla y León), de la que está separada por la Sierra de Híjar. Con una extensión de 223,6 km2, es el segundo ayuntamiento por extensión de Cantabria, ocupando casi todo el Valle del Híjar, y está formado por 24 pueblos que, por lo general, no superan los 100 habitantes. Estos son:

Abiada, Argüeso, Barrio, Camino, Celada de los Calderones, Entrambasaguas, Espinilla, Fontibre, Hoz de Abiada, Izara, La Lomba, Mazandrero, La Miña, Naveda, Ormas, Paracuelles, Población de Suso, Proaño, Salces, Serna, Soto, Suano, Villacantid y Villar. En la localidad de Fontibre tiene su nacimiento el río Ebro, centro neurálgico del turismo campurriano.

   Curiosamente el municipio ha conservado el nombre de "Hermandad", palabra que en la Edad Media hacía referencia a la unión de concejos. Otros municipios de la comarca como Campoo de Enmedio o Campoo de Yuso, que también eran hermandades, eliminaron dicho título al convertirse en municipios. 

   

   NATURALEZA *

  Los límites naturales de la Hermandad de Campoo de Suso están perfectamente marcados por las sierras del Cordel, al norte, y de Labra, al sur, que se unen en forma de cuña en el impresionante circo formado por picos de alturas que superan los dos mil metros, por donde discurren las pistas de esquí de la Estación de esquí de Alto Campoo. La cima más importante de este antiguo glaciar (del que aún se conservan parte de las morrenas laterales y del valle en forma de U en la zona baja de Calgosa) es la del pico Tres Mares (2175m). En el vértice de Tres Mares se origina el anfiteatro de Alto Campoo, donde nace el valle de Campoo abierto hacía el este. A partir de Tres Mares, la alineación montañosa se bifurca en dos ramales: uno al norte, por la línea de cumbres que conforman la Sierra del Cordel, Cueto Iján (2.064 m); pico Cordel (2.040 m), destacando que hasta llegar a los Pirineos no encontramos otro pico más alto; y el pico situado en el extremo más oriental de esta sierra que es el Pico Liguardi (o Piquiliguardi). Por el sur, el valle queda cerrado por la prolongación de la sierra de Peña Labra conocida como Sierra de Híjar, cuya alineación montañosa sirve de divisoria entre las cuencas del Ebro y el Duero, siendo la cumbre más elevada el Cuchillón (2.222 m). Desde el punto de vista hidrográfico, la importancia radica en que Tres Mares es el único punto de la Península Ibérica donde las vertientes de tres ríos encauzan el agua hacía tres direcciones divergentes, las del norte al Cantábrico y las del sur hacia el Mediterráneo y Atlántico.

 

   En la sierra de Híjar, zona de frondosos bosques de hayas y robles, está la cota más alta de Campoo, el Cuchillón (2 174 msnm),​ y en su cabecera y unión con la sierra de Cordel, nace el río Híjar, que se filtra en el subsuelo durante su recorrido para resurgir como "el río Ebro" en la Fuentona de Fontibre. 

   Hacia el norte, la carretera se adentra, por el puerto de Palombera, en el Parque Natural Saja-Besaya, que se extiende por varios municipios. 

 La vega campurriana, rodeada de montes, llena de pastos, bosquetes de quejigos, y de vegetación de ribera, compone un conjunto territorial muy contrastado, de gran belleza y extraordinario patrimonio natural, en el que sobresale una fauna de excepción (estamos en la zona de protección del oso pardo) y bosques bien conservados: se suceden robledales, hayedos y abedulares que cubren las solanas de Soto, Villar, Hoz de Abiada, Proaño, las umbrías en la zona del Híjar y Endino o los montes de la sierra de Bárcena Mayor ( en el municipio se conservan varios árboles singulares, como el nogal de la Hoz de Abiada, el famoso "Abuelo" del que hoy solo queda parte de su tronco, la cagiga de Abiada y el tejo de La Lomba.) . Entre las singularidades destaca la alameda del monte Gulatrapa, con arándanos y brezos, y el parque de Fontibre, situado en el nacimiento del Ebro. La localidad de Fontibre es muy conocida por ser el emblemático paraje, ya citado en época romana, donde nace el principal río de Cantabria y el más caudaloso de España, el río Ebro (910 km), alrededor del cual se ha formado un bello parque poblado de abundante arbolado autóctono y acondicionado con paseos, itinerarios didácticos y zonas de descanso.

    HISTORIA

   La primera cita literaria que ha llegado a nosotros sobre los cántabros nos ubica precisamente en la zona de Campoo de Suso, donde nace el río Ebro, pues fue este accidente geográfico el que la ocasionó. Catón el Viejo (234-149 a.C.) se refirió a él en su obra histórica titulada Orígenes, de la que se han conservado algunos fragmentos. Los tres primeros libros de esta obra fueron escritos hacia el año 168 a.C. y los cuatro últimos al final de la vida del autor, entre el 150 y el 149 a.C. A esta última etapa pertenece la cita que nos inte­resa. Dentro del relato de las campañas militares que dirigió en la Hispania Citerior durante su consulado del año 195 a.C., Ca­tón señala: "...el río Ebro nace entre los cántabros, grande y hermoso, abundante en peces". Pero estas tierras altas ya estaban habitadas mucho antes de que los romanos hicieran presencia en ellas.

   Durante el Neolítico, con el descubrimiento de la agricultura y la ganadería, los pobladores de la zona se hacen sedentarios. Como consecuencia de la economía productora hay un crecimiento demográfico y transformaciones culturales. Los restos histórico-artísticos más antiguos hallados pertenecen al conjunto megalítico, datado en el último tercio del IV milenio a. C. en el lugar denominado "Los Lagos", en la sierra de Híjar. En éste conjunto se han localizado dos cámaras funerarias y dos menhires consideradas las primeras manifestaciones de una economía productora, probablemente basada en algún tipo de ganadería trashumante. Otras estructuras tumulares se han descubierto en Soto, en el lugar conocido como El Oterillo, y otra en Paracuelles.

   En la Edad del Bronce (entre 1880 a. C. y 700 a. C).  se produce un crecimiento demográfico que conlleva  la ocupación y colonización de nuevos espacios buscado nuevos terrenos para la práctica de la ganadería bovina y ovina. La sociedad igualitaria llega a su fin, apareciendo la estratificación social. Los menhires de Sejos, y la punta de bronce que apareció en el Pico Cordel, nos indican la existencia de grupos de pastores que subían hasta las más altas cumbres en busca de pastos frescos. También aparecieron hallazgos importantes de esta ´poca en la Cueva de Los Hornucos, en Suano.

 

   A partir del 700 a. de C. se extiende el uso del hierro, abundante en Cantabria, iniciándose las actividades mineras. Esta última fase de la Prehistoria se extenderá hasta la llegada de los los romanos, que introducen los primeros textos escritos y con ellos, la primera mención del río Ebro y los cántabros. Antes de la conquista romana, los pueblos cántabros (siglos V-I a. C.), vivían en poblados fortificados, denominados castros, que se asentaban en altos de fácil defensa. En  la Hermandad de Campoo de Suso existen numerosos restos de estos castros cántabros de la Edad de Hierro: Castro de los Agudos, Castro de Salces, Pico la Campana o del Castro, Triquineja, La Guariza, El Castrejón, Castro de Abiada, Castro de la Población de Suso, Castro de Espinilla...  La mayoría de ellos conservan aún restos de murallas, terrazas, terraplenes y fosos, donde se  hallaron  además cerámicas (a mano y a torno, tanto lisas, como decoradas con incisiones), fragmentos de molinos, puntas de hierro, fíbulas en omega, monedas romanas  e incluso una estela decorada.  Estos fieros cántabros, que abandonaban temporalmente su territorio para ofrecerse como mercenarios, opusieron una fuerte resistencia a las legiones romanas, convirtiéndose este en el último reducto de Hispania en ser conquistado. Cuando finalmente fueron vencidos en el 19 a.C. y tras la ocupación, Roma llevó a cabo una organización administrativa del territorio de los cántabros cuyo fin estaba orientado a su explotación económica. Se conservan de esta época los restos de la calzada romana que, atravesando el valle de norte a sur, iba por el collado de Somahoz, cruzaba Espinilla y Soto hasta el puerto de Palombera, para entrar después en la cuenca del Saja en su camino hacia el Portus Vereasueca (San Vicente) o Portus Blendium (Suances).

 

   Tras la caída del imperio romano, Cantabria recuperó su independencia frente al reino visigodo hasta el año 574, en el que el rey Leovigildo conquista el territorio. Le sucederá un periodo oscuro debido a la escasez de fuentes. Probablemente en el siglo VIII fue repoblado, pues la necrópolis de Espinilla asegura una población en los siglos VII-VIII. Ya en el año 824 los repobladores que se asientan en Brañosera,  considerado el primer municipio de España, pasarían por Campoo de Suso, donde se ubicaron una veintena de poblamientos en torno a iglesias. De esta época aún se conservan en la colina donde se alza el Castillo de San Vicente de Argüeso (BIC, 1983) los cimientos de la ermita dedicada a San Vicente Mártir (S. IX), junto con su necrópolis asociada, ubicada en el patio de armas del castillo: un conjunto de 8 tumbas de lajas típica de la época, una de ellas exhumada, para que muestra a los visitantes cómo eran los enterramientos 1200 años atrás.

 

   En la baja Edad Media, con la crisis del poder eclesiástico, extendida en el siglo XIII, se dio paso a los linajes locales, como es el caso del linaje de Los Ríos. Pero el linaje señorial que más caracterizó a Campoo de Suso perteneció al conde don Tello, hijo de Alfonso XI. A partir del siglo XIII, este territorio estuvo dominado por una de las grandes casas nobiliarias españolas, los Mendoza, Marqueses de Santillana. Según consta en los documentos, Dª Leonor de la Vega, madre del I Marqués de Santillana, vivió en el castillo al menos de manera temporal, contando en  el año 1432 con 11 vasallos en Argüeso y 60 en distintas aldeas de Campoo. En 1475, los Reyes Católicos concederán a su nieto, Diego Hurtado de Mendoza, el título de I Marqués de Argüeso y I Duque del Infantado, momento desde el que queda vinculado este señorío a la Casa del Infantado. El castillo pasa a ser desde entonces la sede del Marquesado de Argüeso, que se organiza bajo una administración independiente en algunos aspectos a la de la Merindad de Campoo, a la que estaban adscritos algunos pueblos de Campoo de Suso como Barrio, Entrambasaguas, La Hoz, La Serna, Villar, el propio Argüeso y parte de Abiada, Espinilla y Naveda.

 

 A pesar de esta dependencia a la Casa de la Vega-Mendoza, los concejos del marquesado se federaron en la Hermandad de Campoo de Suso, que regulaba las actividades agrarias y ganaderas, así como los aprovechamientos forestales y algunos aspectos organizativos. Ya en el siglo XIX, concretamente en 1822, con la formación de los primeros ayuntamientos, habrá varios intentos para unir las dos jurisdicciones del valle, Campoo de Suso y el Marquesado de Argüeso, en un solo ayuntamiento. En 1873, Don Mariano Téllez de Girón, último de los marqueses de Argüeso, venderá el castillo junto con sus 32 tierras asociadas, lo que acelerará el proceso de unificación. Será finalmente en 1881 cuando esta unión se haga efectiva:  el territorio campurriano de Suso, integrado por los veinti­cuatro lugares que habían formado desde la Edad Media la his­tórica Hermandad de Campoo de Suso, anterior a la creación del Marquesado de Argüeso (1475), recuperaba así su antigua unidad jurisdiccional y constituía una única demarca­ción administrativa municipal que volvía a ostentar su denomi­nación originaria, "Hermandad de Campoo de Suso", con Espinilla como capital.

 El Castillo de Argüeso, tras pasar por diferentes manos privadas, será donado en 1962 por Dña. Teresa Rábago García, su última propietaria, a este ayuntamiento, siendo desde entonces de titularidad municipal. 

ACTUALIDAD

  La población del municipio (1603 habitantes en 2019) se distribuye en pequeños pueblos que en la mayoría de los casos no superan los 100 habitantes. Por población los pueblos más importantes son: Espinilla, la capital, Salces, Villacantid, Soto e Izara

 

A lo largo del pasado siglo, la población de este municipio rural fue descenciendo lentamente de la mano de la progresiva pérdida de importancia del sector primario, que tradicionalmente ocupó a sus habitantes (principalmente del ganado vacuno, destacando la vaca tudanca, y una agricultura minifundista de subsistencia familiar). Muchos habitantes del municipio se trasladaron a Reinosa atraídos por las posibilidades de empleo que la industria reinosana ofrecía. Sin embargo en los últimos años este descenso parece haberse estancado al perder importancia la industria de Reinosa, lo que ha provocado la situación contraria, es decir, se produce la llegada de población desde otros municipios cercanos, que buscan tranquilidad lejos de la ciudad en los pequeños pueblos del municipio. 

  

 En la actualidad el sector primario sigue teniendo importancia, aunque normalmente las familias combinan las actividades agropecuarias con el trabajo en el sector servicios o en la industria de Reinosa. El sector servicios aumenta en importancia progresivamente, sobre todo ligado al alojamiento rural, a la restauración y a la proximidad de la estación invernal de Alto Campoo.