"JARDÍN"

CARMEN VAN DEN EYNDE

Castillo de Argüeso, Hermandad de Campoo de Suso (Cantabria)

JULIO - OCTUBRE 2020

Colaboración: Consejería de Universidades, Igualdad, Cultura y Deporte. Gobierno de Cantabria. 

Ayuntamiento Hermandad Campoo de Suso

   Carmen Van den Eynde nos presenta una obra, donde el universo de las flores y su colorido son protagonistas indiscutibles de un lenguaje que elabora a partir de postulados pictóricos.

 

   El proceso creativo comienza en un pequeño jardín a las afueras de Madrid, donde Van den Eynde cultiva flores, frutas y plantas que posteriormente utiliza y manipula a través de los medios fotográficos. Las flores que la artista cultiva son principalmente bulbosas de invierno; tulipanes, lirios, jacintos y anémonas que acompaña con flores silvestres, plantas y frutos. Cuando la flor se encuentra en su máximo esplendor, la artista la utiliza para crear diferentes composiciones de naturalezas muertas o guirnaldas, creando y transformando la naturaleza a fotografiar. De esta forma, aúna el ámbito artístico con el científico, conjugando la composición artística con la composición botánica.

 

   Su obra con influencias de la pintura flamenca del siglo XVII recuerda, a la obra de Jan Brueghel el Viejo, pintor que se especializó en naturalezas muertas de tipo floral. Del mismo modo, la obra de Carmen Van den Eynde presenta una notoria influencia de aquel que fue el mejor pintor español de bodegones de flores, Juan de Arellano. Al igual que ellos, Van den Eynde otorga a las flores todo el protagonismo de la obra, y para ello se sirve de un fondo completamente negro en el que el colorido de las flores destaca, creando composiciones llenas de luz y vibraciones cromáticas. Sus obras se completan con delicados efectos que conmueven al observador, resultando tan irreales como intrigantes.

 

   A través de este proceso creativo, Carmen Van den Eynde logra un arte que aúna la tradición artística y las nuevas tecnologías, reinterpretando la tradición de los bodegones florales.

NACHO ZUBELZU

"DESDE LA NATURALEZA"

CASTILLO DE ARGÜESO 

CAMPOO DE SUSO (CANTABRIA)
ABRIL /JUNIO 2020

 

Colaboración:
Consejería de Universidades, Igualdad, Cultura y Deporte. Gobierno de Cantabria
Ayuntamiento Hermandad Campoo de Suso

UNA MIRADA EN TRÁNSITO


   El nuevo orden visual nos convierte en propagadores de imágenes, acontecimientos y lugares, que resignificamos gracias a nuestra ansiedad compulsiva y nuestra voraz capacidad de consumo y banalización. Por eso hay algo de terapéutico en la obra de Nacho Zubelzu; porque nos ayuda a descolonizar nuestra mente de relatos vacíos, idénticos en todas partes, de sencilla reproducción y más fácil olvido.
 

   Un día llega un artista a tu vida y se instala allí para siempre. Ese ha sido el caso de Nacho. Desde que sigo su trayectoria, sus piezas, a caballo entre lo delicado y lo telúrico, entre lo sutil y lo brutal, me han invitado a un viaje hacia lo primigenio, planteándome nuevos imaginarios y posibilidades a partir de un variado repertorio de símbolos, objetos y recursos.
 

   Un propósito firme conduce su trabajo desde hace años por un itinerario vital lleno de energía y de verdad. Se sirve para ello de todo tipo de materiales y soportes: dibujos, collages, tejidos, costuras de papeles y telas, plásticos y metacrilatos, elementos naturales frágiles y efímeros, madera, paja, acciones, performances, instalaciones, videos... En conjunto, un universo personal construido a base de fertilizaciones cruzadas, de tributos íntimos y vivencias aferradas a territorios reales y a paisajes mentales muy elaborados.
 

   Nacho Zubelzu nos propone una especie de “calma del ver” en su trabajo como rastreador contemporáneo de topografías antiguas. A veces son objetos funcionales de factura humilde y anónima. Antigua sabiduría tecnológica que busca, con su renovada presencia, un lugar en un mundo que los va olvidando con rapidez.
 

   En otras ocasiones la obra resultante son las cicatrices y costuras en la nieve que marcan los límites de las parcelas y las propiedades; la herencia construida a través de los trabajos y los días de generaciones y generaciones en las tierras altas de Campoo.El Nacho más “performativo” nos propone viajes entre el origen, la vida, la creación y la expiación. Por otra parte, algunas de sus series suponen una especie de práctica actualizada del land art más clásico, transformándose en llamadas a la responsabilidad ambiental global y al disfrute lúdico del entorno, en un tiempo de banalidad, vacío y reiteración.Trasiego de la mirada del artista global in itinere. Simplicidad y complejidad, primitivismo y organicismo. Geometría de paisajes cosidos al territorio. Útiles portátiles para la antigua cotidianidad rural. El perfil del ser humano, idéntico en todas las culturas. Movimientos y actividades nómadas; flujos de rebaños en tránsito perpetuo. Rastros y huellas que cicatrizan sobre las viejas pieles de cañadas, las vías y los territorios rurales…Fue Michaux quien definió al artista como alguien que siempre intenta dejar huella. Ahora pienso que, al final, lo único importante es la calidad de ese rastro que queda; sobremanera en un tiempo en el cual "dejar huella" se ha convertido, como afirma Iván de la Nuez, en un acto muy popular gracias a la levedad narcisista y a la fácil inmediatez de las redes sociales.Creo, después de compartir con él algunas etapas de este viaje que no cesa, que la huella de Nacho Zubelzu ya tiene la categoría de indeleble.

 

Esteban Ruiz

Marzo de 2020